El Exorcista de William Peter Blatty es uno de mis libros eternamente pendientes, esos que nunca parecen encontrar su momento, desplazados constantemente por lecturas más urgentes o más apetecibles, cayendo poco a poco en el olvido.
Husmeando por el Rastro encontré una edición de 1975, algo hecha polvo pero muy bonita, que me hizo decidirme y romper la maldición. Y como me encanta invertir mi tiempo en detallitos improductivos, me hice un marcapáginas: una estampita de Pazuzu, con una invocación demoníaca al dorso (sacada de El caso de Charles Dexter Ward de H.P. Lovecraft), a modo de amuleto. Porque es mejor contar con la simpatía de este caballero si vas a meterte en su terreno.
Por lo que pudiera pasar.
Husmeando por el Rastro encontré una edición de 1975, algo hecha polvo pero muy bonita, que me hizo decidirme y romper la maldición. Y como me encanta invertir mi tiempo en detallitos improductivos, me hice un marcapáginas: una estampita de Pazuzu, con una invocación demoníaca al dorso (sacada de El caso de Charles Dexter Ward de H.P. Lovecraft), a modo de amuleto. Porque es mejor contar con la simpatía de este caballero si vas a meterte en su terreno.
Por lo que pudiera pasar.

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