Creo que es lo más macarra que he perpetrado nunca.
Wednesday, 24 November 2010
Tuesday, 16 November 2010
Voodoo people
Diseño para mis futuras tarjetas personales. La temática vudú ya es algo recurrente a estas alturas, algún dia haré un best of del cuaderno de bocetos para atestiguarlo (o no). Ahora sólo falta encontrar una imprenta que no cobre en órganos...
Thursday, 4 November 2010
Robot Rock
Homenaje a Daft Punk, unos señores franceses que se visten de robots y hacen música asi rara que tiende a molar bastante. Mención especial a Victor Sanz, que con su perniciosa influencia ha conseguido que lleve una semana con la discografía en bucle. Te odio, Sanz.
Sunday, 31 October 2010
This day anything goes
Thursday, 23 September 2010
Random
Fig. 1
Bañista con sombrero, copa, ornitorrinco y galleta. Grafito y tinta roja sobre papel. Agosto 2010.
Fig. 2
Izquierda: Pelle Yngve Ohlin (Estocolmo, 1969 - Krakstad, 1991), más conocido como Dead. Músico y suicida. Técnica mixta sobre papel. Julio 2010.
Derecha: Mujer tatuada con rastas. Técnica mixta sobre papel. Agosto 2010.
Bañista con sombrero, copa, ornitorrinco y galleta. Grafito y tinta roja sobre papel. Agosto 2010.
Fig. 2
Izquierda: Pelle Yngve Ohlin (Estocolmo, 1969 - Krakstad, 1991), más conocido como Dead. Músico y suicida. Técnica mixta sobre papel. Julio 2010.
Derecha: Mujer tatuada con rastas. Técnica mixta sobre papel. Agosto 2010.
Tuesday, 20 July 2010
Suspiria
Cada cierto tiempo vuelvo a Argento. Es una de esas cosas con las que periódicamente me obsesiono hasta que me harto, las abandono y tres o cuatro meses despues vuelvo a ellas, como buscando o intentando absorber algo que siempre se me escapa.
A la espera de dedicarle algún dia un post como Dios manda ensalzando sus virtudes como director y sobre todo su sentido estético, dejo de momento mi homenaje a una de sus mejores películas, y probablemente mi favorita: Suspiria. Por lo teatral y colorido de sus decorados, su iluminación de azules y rojos forzados y la perfecta banda sonora de Goblin, creando esa atmósfera casi onírica, de cuento de hadas hermoso y sangriento.
Aunque sólo sea por la música, Suspiria merece ser vista. Y si a raiz de esto alguien se engancha a Argento, siento haberle arrastrado a mi infierno privado. De verdad.
A la espera de dedicarle algún dia un post como Dios manda ensalzando sus virtudes como director y sobre todo su sentido estético, dejo de momento mi homenaje a una de sus mejores películas, y probablemente mi favorita: Suspiria. Por lo teatral y colorido de sus decorados, su iluminación de azules y rojos forzados y la perfecta banda sonora de Goblin, creando esa atmósfera casi onírica, de cuento de hadas hermoso y sangriento.
Aunque sólo sea por la música, Suspiria merece ser vista. Y si a raiz de esto alguien se engancha a Argento, siento haberle arrastrado a mi infierno privado. De verdad.
Friday, 9 July 2010
Friday, 14 May 2010
Saturday, 1 May 2010
Benzin
Comienzo la Operación Reflote con una ilustración que hice como colaboración para el número 31 de Belio, con el tema Distopía, y que luego tuve la genial idea de intentar serigrafiar para clase (ya subiré fotos de la catástrofe, si eso).
En materia distópico-postapocalíptica nada mejor que los viejos Rammstein para encontrar la inspiración; en este caso, por supuesto, con Benzin, cuya letra es la que acompaña al dibujo:
Aquí la letra al completo, con traducción inglesa. Prometo volver.
Sunday, 13 September 2009
Grimoire
Por fin.
La idea surgió un poco a lo tonto, como suele pasar. Llevaba tiempo con ganas de hacer algo con un cuaderno de formato japonés, motivado (como es habitual) por la obra de Jose Robledo, así que al final el año pasado tuve la oportunidad de invertir el tiempo de la asignatura de Idea en ello. Y decidí hacer un grimorio.


Me explico.
Imagino que ya os sonará la palabra: un grimorio es un libro mágico medieval, un volumen lleno de conjuros, listas de ángeles y demonios, instrucciones para la invocación de criaturas sobrenaturales, y en general todo tipo de perlas de sabiduría ocultista. Os sonarán los libros inefables que Lovecraft citaba todo el tiempo en sus relatos: el Necronomicón, los Cultes des Goules, De Vermis Misteriis y esas cosas. Pues algo así.
Esos no existían, pero este sí. Por fin.


Como los moleskine de este formato son caros y bonitos, y es legendario mi temor hacia las cosas caras y bonitas destinadas a que dibuje sobre ellas, me fabriqué mi propio cuaderno en plan Bricomanía. Ya que me ponía usé un papel algo más resistente que el de los moleskine, super alfa de grabado, el Clint Eastwood de los papeles; con un par de tiras de 110x16 cm dobladas en fuelle, cartón gris para las tapas, cartulina para forrarlo y una tarde de trabajo ya tenia un cuaderno bien digno, sólido y económico, aunque lamentablemente no tan cool y bohemio (tsk).

El libro tiene dos partes, cara A y cara B: una es una vista general de un club nocturno lleno de gente, más que nada un friso de figuras donde las criaturas sobrenaturales caminan entre mortales, mezclados dioses, demonios, ángeles, bestias, personajes de todas partes y mis propios amigos, aunque no todos (lamentablemente). Lápiz rojo, tinta y acuarela mayormente.
La otra cara es el grimorio en si; las criaturas están destacadas y aparecen en "verdadera magnitud", por decirlo de alguna manera, descritas e invocables. O lo serían si hubiera texto de verdad; la intención era darle un aspecto mágico, críptico e irreal, no que nadie acabara con una gorgona en su salón. Cosa que ojalá pudiera hacer, por cierto. En esta cara aparece la anterior silueteada en rojo en algunas partes, como la sombra de otra realidad, y reforzando la conexión entre un punto de vista y el otro. Lápiz rojo, tinta, acuarela, Edding, Posca y ojo de tritón.
El resultado lo estais viendo; el proceso ha sido muy irregular, con pausas demasiado largas y prisas en el último momento (trocitos aquí, aquí, aquí, aquí y aquí), y con todo aun no se si estoy del todo satisfecho, si he alcanzado lo que pretendía y si es este de verdad el final. Puede que algún día retome el proyecto en otro formato, reinterpretado, reorganizado y replanteado, o puede que nunca vuelva a pensar en ello. Al menos he aprendido un par de cosas por el camino.

La idea surgió un poco a lo tonto, como suele pasar. Llevaba tiempo con ganas de hacer algo con un cuaderno de formato japonés, motivado (como es habitual) por la obra de Jose Robledo, así que al final el año pasado tuve la oportunidad de invertir el tiempo de la asignatura de Idea en ello. Y decidí hacer un grimorio.
Me explico.
Imagino que ya os sonará la palabra: un grimorio es un libro mágico medieval, un volumen lleno de conjuros, listas de ángeles y demonios, instrucciones para la invocación de criaturas sobrenaturales, y en general todo tipo de perlas de sabiduría ocultista. Os sonarán los libros inefables que Lovecraft citaba todo el tiempo en sus relatos: el Necronomicón, los Cultes des Goules, De Vermis Misteriis y esas cosas. Pues algo así.
Esos no existían, pero este sí. Por fin.
Como los moleskine de este formato son caros y bonitos, y es legendario mi temor hacia las cosas caras y bonitas destinadas a que dibuje sobre ellas, me fabriqué mi propio cuaderno en plan Bricomanía. Ya que me ponía usé un papel algo más resistente que el de los moleskine, super alfa de grabado, el Clint Eastwood de los papeles; con un par de tiras de 110x16 cm dobladas en fuelle, cartón gris para las tapas, cartulina para forrarlo y una tarde de trabajo ya tenia un cuaderno bien digno, sólido y económico, aunque lamentablemente no tan cool y bohemio (tsk).
El libro tiene dos partes, cara A y cara B: una es una vista general de un club nocturno lleno de gente, más que nada un friso de figuras donde las criaturas sobrenaturales caminan entre mortales, mezclados dioses, demonios, ángeles, bestias, personajes de todas partes y mis propios amigos, aunque no todos (lamentablemente). Lápiz rojo, tinta y acuarela mayormente.
La otra cara es el grimorio en si; las criaturas están destacadas y aparecen en "verdadera magnitud", por decirlo de alguna manera, descritas e invocables. O lo serían si hubiera texto de verdad; la intención era darle un aspecto mágico, críptico e irreal, no que nadie acabara con una gorgona en su salón. Cosa que ojalá pudiera hacer, por cierto. En esta cara aparece la anterior silueteada en rojo en algunas partes, como la sombra de otra realidad, y reforzando la conexión entre un punto de vista y el otro. Lápiz rojo, tinta, acuarela, Edding, Posca y ojo de tritón.
El resultado lo estais viendo; el proceso ha sido muy irregular, con pausas demasiado largas y prisas en el último momento (trocitos aquí, aquí, aquí, aquí y aquí), y con todo aun no se si estoy del todo satisfecho, si he alcanzado lo que pretendía y si es este de verdad el final. Puede que algún día retome el proyecto en otro formato, reinterpretado, reorganizado y replanteado, o puede que nunca vuelva a pensar en ello. Al menos he aprendido un par de cosas por el camino.
Y al menos he podido con el maldito cuaderno antes que él conmigo. Que ya es bastante.
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